y el sol que entraba por la ventanal
reflejaba tu rostro con tanta intensidad
que ni al mar se podria comparar
pero nada fue como aquel domingo
donde la libertad abundaba en todas las esquinas
de aquella casa rustica y hogareña,
cuando me encanto mirarte
mientras el agua se deslizaba por tu piel
tu piel , tu piel, dulce miel que me endulza hasta mis pies
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