La mujer de vestido rojo me llamaba junto al mar
agitaba sus manos sin parar,
al acercarme no dejaba de mirar
a mis ojos, pero sin pestañear,
me dijo algo que con cierto grado de verdad
y escribio nuestros nombres en el arenal
otra vez no me dejaba de mirar
y me dijo que la podia besar,
pues la luna estaba tan natural
y ese beso parecia tan real.
al despertar
solo el vestido rojo se veia en el mar
el viento habia borrado nuestros nombres en el arenal
y me di cuenta que fue solo el diablo que jugo con mi ingenuidad

No hay comentarios:
Publicar un comentario